De más de dos mil 200 millones de dólares ganador Donald Trump en el 2026, mil 400 millones proceden de criptomonedas
WASHINGTON (1 Julio 2026).- No es ningún secreto que Donald Trump es el presidente en ejercicio que más se ha enriquecido en la historia de Estados Unidos. Cuando abandonó involuntariamente el poder en el 2021, su fortuna había crecido al menos 2.400 millones de dólares. Pero su declaración financiera del 2025 arroja luz sobre cómo ha utilizado su trono en Washington para enriquecerse de manera todavía más descarada, instalando en el despacho oval una cultura de la corrupción sin rendición de cuentas ni precedentes.
Los ingresos declarados de Trump en el primer año de su segundo mandato casi alcanzan los de toda su primera presidencia: más de 2.200 millones de dólares, 1.400 millones de los cuales proceden de criptomonedas.
Lejos de esconder, matizar o relativizar esta cifra astronómica e insólita, Trump lleva su riqueza por bandera y se vende como paradigma de éxito en la meca del capitalismo. El presidente “ha convertido con orgullo a EE.UU. en la capital mundial de las criptomonedas”, ha celebrado la subsecretaria de prensa de la Casa Blanca, Anna Kelly, en declaraciones a Reuters. “Ni el presidente ni su familia han incurrido jamás —ni lo harán nunca— en conflictos de intereses”, ha añadido, rechazando cualquier tipo de preocupación ética.
Sin embargo, es
innegable la causalidad entre el ejercicio del poder y el enriquecimiento: en
el 2024, Trump declaró ingresos de 622 millones de dólares, cifra que casi ha
cuadriplicado desde que regresó a la Casa Blanca.
Su intención de usar
el despacho oval como plataforma para ganar dinero quedó clara tres días antes
de su investidura, cuando el presidente lanzó su propia criptomoneda ($Trump),
que se revalorizó rápidamente y después cayó en picado, dejando a la familia
Trump un beneficio neto de al menos 336 millones y grandes pérdidas a muchos de
sus seguidores. También fue esclarecedor el lugar elegido para su primera gira
en el extranjero, el Golfo Pérsico, donde la Organización Trump ha cerrado una
serie de acuerdos para construir campos de golf, resorts y hoteles, licenciar
edificios con su nombre y, por supuesto, expandir su negocio de criptomonedas.
De hecho, uno de sus
mayores ingresos el año pasado se produjo cuando una compañía vinculada al
fondo soberano de Emiratos Árabes Unidos compró casi la mitad de World Liberty
Financial, una empresa de criptomonedas creada por la familia de Trump y Steve
Witkoff, su amigo y enviado especial a Ucrania, Gaza, Irán, Rusia y cualquier
lugar en conflicto.
Otro sonado caso de
los beneficios que el poder le ha dado es el avión Boeing 747-8, valorado en
400 millones de dólares, que Qatar le regaló en mayo del año pasado, convirtiéndose
en el regalo más caro que ha recibido jamás un presidente de EE.UU. Poco
después del anuncio, Trump viajó a los países del Golfo Pérsico y anunció un
acuerdo militar con Qatar que permitirá al país establecer una instalación de
su fuerza aérea en la base militar estadounidense en Idaho, y firmó una orden
ejecutiva con la que EE.UU. se compromete a defender a Qatar en caso de ataque
extranjero.
La fortuna de Trump
también ha crecido gracias a una serie de polémicos acuerdos extrajudiciales
con grandes empresas tecnológicas y mediáticas. El presidente ha declarado
haber recibido 86,5 millones de dólares tras sellar las demandas contra ABC,
CBS, YouTube, Meta y la red social X. A estas tres últimas, las denunció porque
suspendieron su cuenta tras el asalto al Capitolio, en el 2021. La demanda a
ABC News fue por difamación: un periodista dijo que Trump fue declarado
culpable de “violar” a la escritora E. Jean Carroll, cuando en realidad lo fue
por “abuso sexual”. A la CBS, porque, durante la campaña del 2024, editaron una
entrevista con la demócrata Kamala Harris, una práctica habitual en televisión,
y Trump alegó que eso la benefició electoralmente.
“Todas las acciones
de Trump y su Administración se toman en beneficio de los intereses del pueblo
estadounidense, y cualquier supuesto periodista que sostenga lo contrario no
hace más que repetir el mismo relato falso y cansino que los demócratas y los
medios tradicionales llevan una década difundiendo”, ha señalado la Casa
Blanca.
El republicano llegó
al poder gracias al apoyo de la clase trabajadora blanca, su base principal de
votantes, a la que prometió el renacer de una “edad dorada de América”,
inversiones multimillonarias en el tejido industrial del país y terminar con la
histórica inflación que vivió EE.UU. tras la invasión rusa de Ucrania. Sin
embargo, su acción política ha dejado a las clases bajas en una situación más
vulnerable, en beneficio del 1% más rico de la población.
Por JAVIER DE LA SOTILLA/La Vanguardia



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