Destitución del Ministro de Defensa por el Presidente abre crisis militar en Ucrania
BARCELONA (16 Julio 2026).- Justo cuando el viento parece soplar a favor de Ucrania en la guerra, Volodimír Zelenski se ha pegado un tiro en el pie con un movimiento político difícil de justificar, que ha desatado la indignación general.
El presidente ucraniano ha decidido prescindir de su ministro de Defensa, Mijailo Fédorov, quien llevaba poco más de seis meses en el cargo y al que muchos veían como el principal artífice de los últimos éxitos militares del país. A él se le atribuyen medidas clave como la apuesta por el uso masivo de drones de medio y largo alcance o el bloqueo al ejército ruso del servicio de internet por satélite Starlink.
Nadie entiende por qué Zelenski quiere deshacerse de un dirigente tan capaz, sobre todo en este momento tan sensible, en plena campaña de hostigamiento contra Moscú. El enfado es mayúsculo entre la ciudadanía. Este jueves se han celebrado manifestaciones multitudinarias en Kyiv y otras ciudades del país para exigir una rectificación.
“Que vuelva Fédorov”, “No toques lo que funciona” o “¡Qué vergüenza!” eran algunos de los lemas que se podían leer en las pancartas que portaban los manifestantes.

La destitución se produjo la noche del miércoles, en el marco de una profunda remodelación del Gobierno que incluye la salida de la hasta ahora primera ministra, Yulia Sviridenko, quien será reemplazada por Serguí Koretski, presidente de la empresa energética pública Naftogaz.
El propio Fédorov ha explicado hoy los motivos de su cese en una comparecencia ante los medios. Según él, su caída es fruto de sus discrepancias con el comandante en jefe de las fuerzas armadas, Oleksandr Sirski, quien habría dado un ultimátum a Zelenski para que lo destituyera.
Formado en el ejército soviético, este general sexagenario no veía con buenos ojos los planes modernizadores de Fedorov, un joven de 35 años experto en nuevas tecnologías y bien conectado con Silicon Valley. Mientras que el exministro apostaba por fiarlo todo a los drones y la digitalización, el militar reclamaba que no se descuidaran otros aspectos más clásicos de la guerra.
Choque con el ejército
Fédorov acusa al jefe de las fuerzas armadas, Oleksandr Sirski, de bloquear sus reformas y exigir su destitución
Fédorov ha reconocido que él también había exigido la cabeza de Sirski nada más asumir el cargo, el pasado enero, y que este hizo todo lo posible por sabotear su trabajo.
“Nos enfrentamos a una obstrucción total de todas nuestras iniciativas”, ha lamentado Fédorov, quien ha acusado al general de “buscar la manera de dividir al país”.
Sin embargo, Sirski no era el único interesado en quitarse de en medio al ministro más popular del Gobierno. Según la prensa ucraniana, Fédorov también se había granjeado numerosos (y poderosos) enemigos en la industria armamentística.
El dirigente quería que los contratos de defensa dejaran de adjudicarse a dedo para evitar la corrupción, ese mal endémico del Estado, y en su lugar proponía un modelo más transparente, basado en las licitaciones públicas. Este plan, claro está, disgustaba a los beneficiarios del sistema tradicional.
Cabe recordar que el Ministerio de Defensa ucraniano maneja un presupuesto enorme –este año, asciende a unos 100.000 millones de euros–. Un pastel muy goloso, del que todos quieren llevarse un buen pedazo.
Ahora queda por saber quién ocupará el lugar de Fédorov. El Parlamento ha aprobado hoy la formación del nuevo Gobierno, pero el nombramiento del nuevo responsable de Defensa ha quedado en el aire. Aunque la realidad es que ningún candidato será capaz de rebajar el malestar de los ucranianos.
Zelenski ha desatado una crisis comparable a la de hace justo un año, cuando aprobó una ley que limitaba los poderes de los organismos anticorrupción que estaban investigando a su Gobierno. Entonces, las protestas ciudadanas –y las presiones de la UE, que ya ha expresado su sorpresa por la caída de Fédorov– le obligaron a dar marcha atrás. Muchos esperan que ahora suceda lo mismo.
Por DANIEL R. CARUNCHO/La Vanguardia


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