El dominicano Juan Luis Guerra pone a bailar a 18.000 personas en el Icónica Santalucía Sevilla Fest en que llovió café
SEVILLA, España (6 Julio 2026).- En la Plaza de España de Sevilla, con más de 30 grados, llovió ayer café, se paseó Rosalía, se cruzó el 'Niágara en bicicleta', pero, sobre todo, subió mucho la bilirrubina.
La emblemática plaza diseñada por Aníbal González para
la exposición universal de 1929 vibró como pocas noches con el rey del merengue
y la bachata, el dominicano Juan Luis Guerra, que colgó el cartel de sold out
en elicónica Santalucía Sevilla Fest.
18.000 almas, 18.000 caderas sin parar de moverse al
ritmo de las bachatas y los merengues de Juan Luis Guerra y su banda, los 4.40,
que electrizaron a un público entregado. Bailaban, cantaban y grababan (móviles
siempre listos) los grandes éxitos, que no son pocos en una carrera que se
acerca al medio siglo pero que no acusa desgaste.
Juan Luis Guerra interpretó más de una veintena de
temas. Desde su Rosalía hasta el Ojalá que llueva... pasando El farolito o Como
abeja al panal.
Cantó el dominicano al amor. Le rezó a su forma a Dios
(religioso hasta la médula) y puso voz a los grandes problemas y desigualdades
que, hoy más que nunca, siguen vigentes.
La pobreza, el reparto desigual de la riqueza y las
diferencias entre norte y sur. El costó de la vida resonó en la Plaza de España
como una denuncia del mundo más contemporáneo. No faltó la inmigración en el
repertorio de una noche latina en la que Sevilla se reencontró con su pasado
iberoamericano.
Visa para un sueño removió conciencias y evocó las
fronteras cada vez más altas que se levantan en Estados Unidos y la caza al
inmigrante que promueve Donald Trump. Y con Niágara sonó la denuncia de las
carencias sanitarias en los países menos desarrollados, pero también el
deterioro de los sistemas públicos en el llamado primer mundo
El corazón de la Sevilla del 29 se convirtió en un
mapamundi de Iberoamérica. Dominicanos, por supuesto, colombianos, cubanos,
ecuatorianos, nicaragenses, salvadoreños, chilenos... y venezolanos se
mezclaron al son de Juan Luis Guerra y 4.40.
A los venezolanos y a Venezuela le dedicó el cantante
palabras de apoyo tras los terremotos que han asolado el país, especialmente La
Guaira. "Que Dios bendiga a Venezuela", pidió Juan Luis Guerra en una
de las escasas ocasiones en las que paró la música.
Quiso irse con Las avispas, tras 19 temas encadenados,
pero el público de Sevilla no se lo puso fácil y llegó entonces el culmen, con
miles de personas cantando y bailando al unísono. A pedir su mano, Bachata rosa
y, sobre todo y por encima de todo, La bilirrubina, que desató los pies más
reacios y dio una clase de salsa en menos de cinco minutos.
Juan Luis Guerra, que no venía a Sevilla desde 2017,
le dio las gracias a Sevilla y dejó, cuando ya se había marchado del escenario,
el eco de su música en las históricas torres de la Plaza de España... y, desde
anoche, de la República Dominicana.
Discografía
'Soplando' fue el primer álbum que salió al mercado, en 1984, y entonces describía su música como "una fusión de merengue tradicional con jazz unido a una vocalización al estilo del grupo vocal estadounidense Manhattan Transfer."
El éxito internacional llegó pronto. En 1989 produce
su álbum 'Ojalá que Llueva Café', con una gran carga social y romántica que fue
el inicio de su consagración internacional, con números uno en muchos países de
Iberoamérica.
En 1990 llegó 'Bachata Rosa' del que vendió más de
nueve millones de copias, pero que, sobre todo, le valió su primer premio
Grammy. El primero muchos, porque acumula 31 Grammy latinos, tres
estadounidenses y once Latin Billboard.
Por CHEMA RODRÍGUEZ/El Mundo




No hay comentarios.: