En Colombia en los territorios remotos de Colombia se una nueva espiral de violencia
CIUDAD DEL VATICANO (8 Agosto 2026).- Mientras el presidente elegido en junio, Abelardo de la Espriella, asumía el cargo este 7 de agosto, ven inmersos en los territorios remotos de Colombia se una nueva espiral de violencia, casi diez años después de la firma del acuerdo de paz alcanzado entre las FARC y el Gobierno colombiano.
La Iglesia trabaja sobre el terreno por la reconciliación nacional, explica monseñor Héctor Fabio Henao, delegado de la Conferencia Episcopal Colombiana para las relaciones entre la Iglesia y el Estado.
En Colombia, país que el Papa Francisco visitó del 6 al 11 de septiembre de 2017, en su 20º viaje apostólico, un año después del acuerdo de paz alcanzado entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Gobierno colombiano, el presidente elegido en junio, Abelardo de la Espriella, asumió el cargo este 7 de agosto, en un contexto de deterioro de la seguridad en el país. Los territorios remotos se ven inmersos en una nueva espiral de violencia. Sin embargo, después de décadas de violencia que provocaron cientos de miles de muertos y millones de desplazados, el 26 de septiembre de 2016 se firmó oficialmente un histórico acuerdo de paz.
Rechazado inicialmente mediante referéndum, una versión revisada del acuerdo fue firmada posteriormente el 24 de noviembre de 2016 en Bogotá, poniendo fin a 50 años de conflicto armado
Una década después, las víctimas del conflicto armado siguen buscando verdad y justicia. El martes 5 de agosto, 27 antiguos guerrilleros de las FARC fueron procesados por el tribunal de paz por crímenes de lesa humanidad y violencia sexual. La reconciliación nacional pasará ante todo por la justicia, afirma en una entrevista concedida a los medios de comunicación del Vaticano monseñor Héctor Fabio Henao, delegado de la Conferencia Episcopal Colombiana para las relaciones entre la Iglesia y el Estado.
Para él, la verdad, la justicia y la reparación son indispensables para una paz duradera. Monseñor Henao considera, además, que las prioridades del país deben ser la protección de las poblaciones más vulnerables, el fortalecimiento de la presencia del Estado en las regiones marginadas, el cumplimiento de los compromisos adquiridos con las víctimas y la promoción del diálogo.
La Iglesia, afirma, continúa desempeñando su papel de mediación, acompañamiento de las víctimas y promoción de la reconciliación en un contexto marcado por una fuerte polarización política.


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