La lideresa María Corina Machado regresa a Venezuela para encabezar la oposición
CARACAS, Venezuela (26 Octubre 2026).- Diez meses después de su gran escapada para acudir a la entrega del Premio Nobel de la Paz y tras siete intentos infructuosos, María Corina Machado ha regresado a su país para liderar la transición que tanto anhelan los venezolanos. La líder opositora irrumpió ayer en el santuario de la Divina Pastora, en Barquisimeto (a tres horas de Caracas), para agradecer a una de las vírgenes más veneradas por el pueblo venezolano. Un retorno que parecía imposible.
Estaba a punto de comenzar otro viaje de proporciones
multitudinarias, que nada tuvo que ver con las distintas odiseas para el
retorno. Más de 300 kilómetros hasta Caracas con miles y miles de personas
apostadas en los márgenes de la autopista, primera confirmación de lo que ya
adelantan las encuestas y de lo que saben de primera mano tanto la Casa Blanca como
el Palacio de Miraflores: tres años después de su triunfo en las primarias
opositoras, Machado conserva el apoyo popular. El último sondeo de Poder y
Estrategia eleva al 68% los votos que la líder democrática conseguiría en unas
elecciones.
“Este momento representa un paso fundamental en el
proceso de cambio político que vive nuestro país. El regreso de María Corina
Machado tiene como propósito contribuir activamente a que este proceso avance
de manera estable, pacífica y segura”, explicó en un comunicado Pedro
Urruchurtu, estrecho colaborador de la líder democrática.
El supuesto manto protector de la virgen no fue el
único para una mujer que ha visitado con frecuencia a la Divina Pastora. Otro
manto, no visible y con cierta desgana, se había desplegado desde Washington
para garantizar al menos su regreso seguro al territorio comanche del chavismo,
tal y como confirmó el espaldarazo posterior de Marco Rubio, tan diplomático.
Todo ello tras haber impedido en diversas ocasiones, con mayor o menor connivencia
con la revolución, el regreso de la opositora. Así lo reconoció en su nota informativa
el propio Urruchurtu.
El torrente de imágenes posteriores supuso un déjà vu
de lo ya vivido durante los actos multitudinarios de la campaña presidencial de
2024, en los que el júbilo se mezcló con constantes alegatos para el regreso de
los que se fueron, alrededor de nueve millones de venezolano huidos de la
revolución. Las banderas tomaron la Autopista Regional del Centro, la principal
del país, convertida en fiesta nacional. En la primera parada, ya con María
Corina asomando medio cuerpo de su vehículo, se abrazó al dirigente y antiguo
prisionero político Biagio Pilieri para entonar el himno nacional Gloria al
Bravo Pueblo. Ni siquiera la lluvia fue capaz de reducir el entusiasmo de las
gentes.
“¡María, si tú volviste, mi hija tiene que volver!”,
le gritó una madre que iba de parrillera, a toda velocidad, en una moto junto
al vehículo de la dirigente democrática. Y así por miles.
El alborozo creció y creció a lo largo del camino que
la caravana de Machado emprendió hacia Caracas en una jornada que para el país
comenzó cuando la propia líder democrática confirmó su regreso con el ya
histórico “Estoy aquí. Con ustedes”. Minutos antes, en sus redes sociales, el
diplomático Edmundo González Urrutia, ganador de las elecciones presidenciales
de 2024 exiliado en Madrid, había corroborado los muchos rumores de las últimas
horas: “Nuestra voz soberana retorna con ella para liderar y encaminar este
proceso”.
En sus últimas entrevistas, la Nobel de la Paz había insistido en que no podía liderar el proceso hacia la transición desde el extranjero, sobre todo cuando ya tiene en su mente una fecha para las elecciones presidenciales: el 28 de julio de 2027, tres años después del megafraude electoral chavista, que puso en marcha una campaña de terror nunca vista en Venezuela.
La esperada noticia, tantas veces adelantada por
distintos portavoces opositores, llega precisamente en un momento de frenazo en
el proceso diseñado por Washington para la transición y las elecciones
presidenciales. Una vez acabado el tercer ciclo de las negociaciones entre el
Gobierno chavista 3.0 y el grupo de opositores elegidos por el Departamento de
Estado, no se han conseguido mayores avances en lo que respecta a la
designación de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), paso imprescindible
para poner fechas en una hoja de ruta electoral deseada por la mayoría del
país.
Pero Marco Rubio se guardaba una carta en la manga,
que descubrió a mitad de un domingo que se tiñó con los colores tricolores
venezolanos. El secretario de Estado atribuyó a las “conversaciones de
reconciliación”, que él mismo forzó, el regreso de la líder democrática, aunque
no confirmó si este se había producido con el blindaje de Washington.
Dinorah Figuera, quien lidera la delegación opositora
en la mesa de diálogo, añadió en sus redes sociales que lo ocurrido “es un
resultado directo del 3 de enero y de la fortaleza del diálogo”.
¿Y el chavismo? El ex canciller Jorge Arreaza intentó
colgarse la medalla del diálogo tras asegurar que no buscan (ahora) “la
neutralización o desaparición del otro”, sino la búsqueda de condiciones para
“que el ejercicio de la política se haga sin confrontaciones desmedidas, cerrando
filas con la Constitución”.
Otro de sus portavoces dio a entender que la vía
elegida por Machado para su regreso fue la frontera con Colombia, una
alternativa que ya buscó sin éxito en agosto. Ambos países comparten 2.200
kilómetros de la frontera más peligrosa del continente, en la que actúan
guerrillas colombianas como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y grupos
mafiosos transnacionales como el Tren de Aragua.
Machado ha necesitado siete intentos previos y una
labor diplomática contra viento y marea en Estados Unidos, país al que no
regresó desde su salida de junio, para convencer a la Casa Blanca de que no iba
a incendiar Venezuela, tal y como aseguraba el Gobierno, para poner fin al plan
de tres etapas (estabilización, recuperación/reconciliación y transición a la
democracia con elecciones libres) diseñado por el Departamento de Estado.
La noticia se produce además cuando sólo faltan nueve
días para las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, en las que
compiten legisladores republicanos por Florida que han apostado con fuerza por
acabar con el veto del Gobierno de Trump.
“Home at last
(por fin en casa)”, expresó con júbilo el legislador cubanoamericano Carlos
Giménez.
El regreso de María Corina no sólo impacta entre los
votantes latinos de Estados Unidos, también rompe con el actual escenario
venezolano. Transcurridos más de nueve meses desde la captura del dictador
Maduro por fuerzas estadounidenses, el proceso hacia la democracia mezcla
avances, muchos interrogantes y el malestar nacional, entre apagones constantes
y los vaivenes del camino a la transición. De hecho, cerca de 300 presos
políticos continúan en las mazmorras bolivarianas, aunque Washington haya
destacado que más de mil han logrado ser excarcelados.
Por DANIEL LOZANO/El Mundo.es



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