MONTERREY.- La felicidad que trae consigo un embarazo suele acompañarse de mitos que pueden desestabilizar a las parejas, en especial aquéllos relacionados con el sexo.
Contrario a las creencias populares, las relaciones sexuales durante la gestación no perjudican ni lastiman al bebé.
"Muchas parejas tienen miedo de tener relaciones sexuales durante el embarazo porque creen que pueden dañar al bebé, pero es un mito", asegura la ginecóloga obstetra Eréndira Rodríguez Dávila.
El bebé está protegido por el saco amniótico y por el útero de la madre que sirven de amortiguadores, así que las mujeres embarazadas pueden continuar con su vida sexual cuando su estado de salud así lo permita.
"No hay prohibición para tener coito, siempre y cuando el embarazo sea normal y el desarrollo del producto vaya bien", indica la jefa de ginecología y obstetricia del Hospital Christus Muguerza Sur.
Sin embargo, existen situaciones donde las relaciones sexuales se contraindican, como en embarazos de alto riesgo, donde quedan implicados casos de placenta previa (cuando ésta cubre el cuello uterino), riesgo de aborto espontáneo o de parto prematuro, pérdida de líquido amniótico, presencia de sangrados y de infecciones vaginales o de transmisión sexual.
Bajo estas circunstancias, la intimidad puede comprometer la salud de la mamá y el bebé. Por ejemplo, si la paciente tiene un diagnóstico de placenta previa, el coito puede provocar una hemorragia importante.
También se deberá considerar que el semen contiene prostaglandinas, hormonas que provocan contracciones en el útero por un determinado lapso, que oscila entre 15 y 20 minutos.
Aunque dicho efecto no es experimentado por todas las mujeres ni supone riesgo alguno en un embarazo normal, puede resultar contraproducente en otras situaciones.
"En caso de que la paciente tenga amenaza de parto prematuro, entonces deberá suspender el coito", advierte la especialista.
De ahí la importancia de acudir con el especialista para que determine si las relaciones sexuales son seguras o no, según el estado de salud de la paciente y del bebé.
Por etapas
Cada mujer experimentará de distinta manera los cambios físicos y hormonales que ocurren a lo largo del embarazo y, probablemente, en ciertos periodos sienta mayor deseo sexual que en otros o no experimente cambios destacables. Cada paciente es diferente.
"Por lo general, en el primer trimestre la paciente tiene náuseas, mareos, cansancio, fatiga y vómitos. Las molestias propias de los tres primeros meses posiblemente disminuyan su deseo sexual", señala la especialista.
En el segundo trimestre aumenta la irrigación sanguínea en las mamas y en los órganos genitales y pélvicos, situación que a su vez puede incrementar la libido.
"La paciente siente menos molestias durante las relaciones sexuales porque tiene mayor lubricación vaginal, y el aumento en el volumen de sus mamas la hace sentir mayor excitación", menciona Rodríguez Dávila.
Incluso, agrega, algunas mujeres han experimentando mejores orgasmos y una satisfacción sexual plena durante el embarazo, por una parte debido a la cuestión hormonal y, por otra, porque ya no tienen la preocupación de cuidarse para evitar una concepción.
"El no utilizar un método de barrera o condón puede ser sinónimo de excitación al experimentar sensaciones nuevas que quizá poco practicaban previo al embarazo", afirma la sexóloga Karla Urriola González.
"En el tercer trimestre puede disminuir de nuevo el deseo sexual por la anatomía de la paciente, con un abdomen más voluminoso es normal que se sienta poco atractiva y que manifieste incomodidad e insatisfacción con el coito", comenta Rodríguez Dávila.
"Las parejas tienen la tarea de investigar de qué manera y en qué posiciones se sienten más a gusto para tener relaciones sexuales satisfactorias, sin dolor, porque éste es otro factor que también disminuye el interés".
Por su parte, Urriola González recomienda evitar los movimientos intensos en los últimos dos mes del embarazo, ya que pueden propiciar la sensación de contracciones.
"Algunos estudios señalan que las mujeres y sus parejas reducen su actividad sexual por preocupaciones ante el alumbramiento. Sin embargo, las prácticas sexuales previas a un parto natural contribuyen a tener partos sin dolor", comparte la sexóloga.
En caso de que las relaciones sexuales estén contraindicadas, existen otras formas de lograr la intimidad.
"La cercanía con la madre y el feto es importante para consolidar los vínculos afectivos, y el intercambio sexual permite liberar la tensión y disfrutar del placer", señala Urriola González, directora del Centro Regiomontano en Sexología (Cresex).
Otras maneras de compartir el deseo sexual son a través de besos, abrazos, caricias y masajes sensuales.
Pero cuando se trata de un embarazo sin riesgos ni complicaciones, la paciente puede continuar con sus actividades habituales, sin dejar a un lado el sexo.
Es importante:
- Durante las relaciones sexuales, la embarazada no debe sufrir presión, dolor o incomodidad.
- La comunicación abierta con la pareja es clave para coincidir en la forma de tener sexo placentero.

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