Ser exitoso, podría resumirse, en simplemente lograr los objetivos y las metas que nos hemos propuestos, tan simple como eso.
Y en tal virtud, podemos llamar exitosos, a los padres que no obstante ser de muy exiguos y escasos recursos económicos y en ocasiones analfabetas, teniendo solo como base innumerables y hasta inimaginables esfuerzos y sacrificios, en los que casi llegan a inmolarse, logran levantar una familia y que sus hijos o una parte de ellos, obtengan un titulo universitario, una carrera técnica u oficio, que les permita vivir con cierto decoro y, sobre todo, que su comportamiento ante la sociedad este cimentado en la honradez y la honestidad .
Pero de igual modo , aquellos progenitores, cuyas posiciones son menos criticas o de clase acomodada, que por igual consiguen que sus vástagos se titulen en una profesión y se conviertan en hombres de bien y sus actuaciones constituyan motivo de orgullo familiar y social.
En términos individuales, ser exitoso, es convertir en realidad, los proyectos y propósitos que nos hemos fijados, superando los malos y aciagos momentos , que en procura de su cristalización, las circunstancias han de colocar, como óbice u obstáculos en el trayecto para alcanzar nuestras metas.
No obstante, ser exitoso, no significa necesariamente , la consecución de todo cuanto nos propongamos, porque de ser así, seriamos súper exitosos, puesto que siempre habrá una u otra razón , allá en lo mas intimo de nuestro ser, que demandara y siempre exigirá de nosotros , un paso mas.
De hecho ser exitoso, es convertir en triunfos , victorias y conquistas los errores, los fracasos y las adversidades que a diario enfrentamos sustentados en nuestros esfuerzos, sacrificios, habilidades e inteligencia.
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Pero sin lugar a dudas, el mayor y mejor de los éxitos que hombre alguno puede lograr , es alcanzar la gracia divina, sirviendo fielmente y de todo corazón, al Único, al Dios todopoderoso, así podrá dar, un paso mas.
Leonardo Cabrera Díaz
San Cristóbal, R. D.


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