Alonso remonta y gana

NUEVA DELHI.- Sebatian Vettel saca músculo cuando el Mundial entra en sus curvas decisivas. El alemán se llevó el Gran Premio de la India para enlazar cuatro victorias seguidas y lanzarse así hacia su tercer Mundial consecutivo. Semejante arreón ha sacudido de lleno a Fernando Alonso, que ha visto a su máximo rival pasarle como un avión en la clasificación general. Ahora se sitúa a 13 puntos a falta tan sólo de tres carreras para que el campeonato termine.[Narración y clasificación en India

La estupenda carrera del español no le dio para llegar hasta el líder de Red Bull, imparable en su remozado monoplaza. Alonso exprimió al máximo su Ferrari, levemente mejorado en la India y de nuevo con buen rostro en carrera. Apretó hasta el final y remontó cuatro posiciones para finalizar a la espalda de su rival, al que presionó para terminar a menos de 10 segundos.

Todo un aviso para Vettel, dueño del arma más poderosa, pero consciente de que cualquier error que cometa en los domingos que restan será aprovechado por ese adversario furioso que acelera el coche rojo. El alemán dañó su montura al pasar por encima del piano de una curva y perdió, en el tramo final de la carrera, parte de su cómodo colchón.

El favoritismo de Vettel

Ese fue el único momento de leve tensión en el plácido domingo del actual campeón, al que quizá sólo los duendes de la competición le puedan frenar en este sprint final donde hemos entrado. Ahí espera estar Alonso, al rebote, asumiendo que su F2012 no da para mucho más. El asturiano le estrujó desde el comienzo, salvando la salida sin daños y quitándose a los dos McLaren de en medio rápidamente.

Lo intentó primero en un asalto salvaje en las primeras curvas, donde quiso saltar por encima de los dos de golpe en una maniobra espectacular. Ahí superó a Lewis Hamilton, para sobrepasar a Jenson Button un par de vueltas más tarde, tirando del DRS, el alerón de los adelantamientos.

Por arriba, los dos Red Bull dibujaban la victoria de Vettel, con su compañero Mark Webber como escudero. El australiano, manso en la salida, protegió la espalda del alemán, que ya leía la hoja de ruta que suele manejar en sus triunfos: camino recto sin enemigos en el horizonte hasta la meta.

La persecución de Alonso

Alonso puso ritmo de persecución para no dejar escapar demasiado a los dos coches azules, aunque Vettel siempre estuvo fuera del alcance. Su objetivo fue Webber, que perdía ventaja mientras las gomas blandas iban consumiéndose en el oscuro asfalto de Nueva Delhi. Durante casi 25 vueltas, el español apretó con rabia al socio de Vettel. La distancia entre ambos oscilaba cada vuelta, siempre en torno a dos segundos, con el ferrarista tozudo, sin desesperar.

Pasada la única parada del domingo (vuelta 29), ya con gomas duras y frescas, el asturiano lanzó una andanada a su rival, que todavía no había calentado lo suficiente los nuevos neumáticos. Resistió entonces como pudo Webber, sudoroso por el agobio de su amigo de rojo. Del siguiente ataque no pudo ya escapar. Alonso, en el giro 48, mientras veía de reojo como retiraban el coche de Pedro de la Rosa, apuró el Ferrari. Su latigazo le dejó segundo, su techo ante el monstruo que conduce Vettel, con mejores argumentos mecánicos que nunca cuando el calendario llega a su fin.

 

Por JAIME RODRIGUEZ/El Mundo

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