MADRID.- No aguantó la pugna hasta el último
'round', no esperó a Valencia el combate. Jorge Lorenzo, por segunda vez en su
carrera, es campeón del mundo de MotoGP. El triunfo de la paciencia, de la
frialdad, de la madurez.
Los acontecimientos se precipitaron en la segunda
vuelta, cuando Dani Pedrosa se fue al suelo. Lideraba la carrera el de Repsol
Honda, ganador de los últimos tres Grandes Premios, frustrado finalmente en su
persecución. Casey Stoner, haciendo cumplir la tradición, ganó la carrera en
Australia, en su casa. A Lorenzo le bastó nuevamente el segundo escalón del
podio para pasar a la Historia.
Ni siquiera había dado tiempo a situar la carrera, a
establecer la táctica. En unos minutos todo se acabó. Amaneció el duelo con una
fenomenal salida de Jorge Lorenzo, quien tomó la cabeza en las primeras curvas.
No esperó demasiado Pedrosa para lanzar su ataque, con Stoner a la expectativa.
Tras la primera pasada por línea de meta, las dos Honda ya en cabeza, aún el
australiano, favorito absoluto en casa, sin presionar a su compañero de equipo.
Acometió la curva cuatro, paradójicamente la 'Honda
Corner', una de las pocas de derechas de Phillip Island, un poco ‘pasado’
Pedrosa, que se vio en el suelo irremediablemente. En un abrir y cerrar de
ojos, el error había fulminado el Mundial. Con un mundo por delante, a Lorenzo
le bastaba con puntuar. "Se me ha ido de adelante. El neumático frío, me
he abierto en la curva…", narraba el catalán ya desde el box, con las
frustración de la persecución inacabada, "orgulloso pero un poco
decepcionado". Había intentado levantar su moto, pero ya era imposible.
La
'retirada' de Stoner: Sexta en casa
El resto de carrera careció de emoción. Stoner, como
estaba previsto, se marchó en solitario para lograr su sexta victoria
consecutiva en este circuito, en la que ha sido la penúltima carrera en la
trayectoria del campeón australiano. Lorenzo, haciendo gala de nuevo de esa
regularidad que le ha encumbrado, pilotó su Yamaha en solitario, sin agobios,
pero con la presión del título, en la segunda plaza. Cabalgando hacia la
historia tras una temporada asombrosa. Porque es cierto que la pujanza de
Pedrosa en los últimos Grandes Premios ha sido tremenda, luciendo un estado de
forma de lujo. Ante eso, el balear ha exhibido paciencia, jugando con una
ventaja labrada con mérito en la primera parte del curso.
Todo lo resumen los números: menos en Assen,
arrollado por Bautista, Lorenzo no ha conocido otra cosa que el primer o
segundo puesto del cajón. Toda una hazaña de 16 Grandes Premios, una marca para
la posteridad, el mejor piloto español de la categoría reina.

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