Como pudo apreciarse hace menos de dos años, el 6 de marzo de 2011, cuando se enfrentaron Hipólito y Miguel por la candidatura presidencial.
Puede uno imaginarse lo que significaba declarar a los ganadores cuando esos votos tenían que contarse a manos y las papeletas con los resultados del interior las transportaban mensajeros desde los lugares más apartados.
Muchas veces las actas llegaban dos o tres días después...
O simplemente nunca llegaban.
De semejantes ocurrencias no hace tanto tiempo... Lo del Dominican Concorde ocurrió en 1985, hace tan sólo 28 años, acontecimientos que se conservan aún muy frescos en la memoria de sus protagonistas .
El doctor Pedro Franco Badía es un ejemplo... Como también lo es la licenciada Ivelisse Prats-Ramírez de Pérez, ambos peñagomistas de primera línea y actores de ese drama.
Franco Badía, que había sido síndico y por muchos años presidente del entonces poderoso Comité del Distrito Nacional del PRD, estaba en la primera línea de la mesa de conteo de votos cuando sonaron los primeros disparos hechos por el ex-comandante Eliseo Andújar (Lilito Barahona) con un M-16 que portaba como jefe de la escolta de Peña Gómez.
Le siguieron los disparos de un jacobiano no identificado que sacó una pistola, y a partir de ahí se soltaron los demonios. Y la convención terminó como la fiesta de los monos...
Las actas de votación volaron y todavía las están buscando...
¡Aquella voz nasal...! Pedro Franco Badía tiene voz nasal producto de un adenoides diagnosticado hace muchos años. Su principal condición como perredeísta ha sido la solidaridad y el compañerismo y todos en ese partido le guardan considera- ción y respeto.
Por eso su voz pudo distinguirse ese mediodía mientras se desencadenaba aquel tiroteo que lucía inacabable: ¡Por sus hijos...Por sus hijos...! Bajen las armas...¡Alto al fuego! Al rato se acabó el tiroteo. Y los dirigentes comenzaron a levantar la cabeza lentamente...
Pero faltaba uno: ¡Pedro Franco Badía! ¿Y el compañero Franco...? ¿Dónde está el compañero Franco...?, indagaban algunos dirigentes del “glorioso” intrigados por su notoria ausencia...
¿Ya bajaron las armas...?, preguntó la misma voz nasal que mandó el alto al fuego mientras salía de debajo de la mesa que por más de 10 minutos le sirvió de refugio.
El doctor Franco Badía relata esa triste historia del PRD con alguna frecuencia entre sus viejos compañeros de partido, para poner el ejemplo de lo que tienen que evitar los perredeístas al dirimir sus contradicciones internas.
“Nosotros, los perredeistas que tenemos historia en este partido, somos los primeros que debemos llamar a la concordia y a la unidad antes de ponernos a atizar el fuego...”, declaró hace poco en televisión.
Por la concordia...
El PRD está abocado hoy a una prueba que puede resultar peligrosa. Es el inicio de un juicio interno por indisciplina al ex-presidente Mejía y a los señores Jorge Mera y Bautista y a la señora Vásquez.
Las voces más sensatas del perredeísmo están llamando a la unidad y a evitar confrontaciones que puedan mellar aún más la maltrecha imagen del principal partido opositor.
El fin de semana se escucharon críticas a la doctora Prats-Ramírez de Pérez que ha llamado prácticamente a una rebelión de los organismos partidarios para que se opongan al juicio disciplinario contra Hipólito y sus seguidores.
“Lo que se impone en este momento es un llamado a la concordia antes que repicar tambores de guerra...”, ha dicho el doctor Franco Badía.
¡... Por sus nietos...Y por sus bisnietos!
Por CESAR MEDINA
El autor es periodista

No hay comentarios.: