NI ADELANTE NI DETRÁS.- La encuesta Barómetro de las
Américas, patrocinada por la universidad Vanderbilt, coloca a Haití, Bolivia y
Ecuador como los países más corruptos del continente. Después siguen México,
Perú y Honduras. Andrés Oppenheimer da detalles de la medición en su columna de
El Nuevo Herald. A nadie sorprende México, pues si la corrupción no la
inventaron los mexicanos, hace mucho que tienen todas las de ganar. Haití, sin
embargo, no parece el mejor ejemplo, puesto que en una sociedad con sus niveles
de pobreza, quien no brinca, salta, y quien no salta, se tira. Ahora, lo que sí
extraña es que República Dominicana no aparezca entre los seis que se citan
como principales corruptos. La visión, hay que decirlo, no es de la universidad
Vanderbilt, ni de los norteamericanos, sino de los encuestados, en ese caso los
propios dominicanos. Los sondeados fueron generosos (con su país y con su
gente), ya que la costumbre, desde hace tiempo, es que los dominicanos figuren
delante en todos los rankings. En especial de la corrupción, pública y
privada...
ORGANOS, ENTIDADES.- Esa encuesta
debieran hacerla de nuevo, pues no es posible que el dominicano se haya corregido
tanto que sus “indelicadezas” no sean un ejemplo a destacar. Incluso, habría
que ver cuál es el punto de desfase, si allá o aquí, si antes o ahora. Los
escándalos son tan comunes, normales y cotidianos que ya nadie se pone las
manos en la cabeza, alarmado por lo irremediable de esta locura. Aunque llama
la atención el tratamiento del fenómeno. Así como todas las instancias
oficiales que tienen que ver con ley, orden y seguridad quieren ser las
primeras en la lucha contra el narcotráfico, núcleos diversos de la sociedad se
organizan para denunciar los hechos reprobables de los funcionarios. Ningún
país tiene mejor observación que el dominicano. De un tiempo a esta parte se
produce una moda que por buena no deja de ser inquietante: la creación de órganos
públicos o la fundación de entidades de la sociedad civil con el cometido claro
de vigilar los actos administrativos del Estado. Ya no hace falta que alguien
se robe algo, desde que se le conoce en la cara, se le acusa...
¿Y ESTOS FULANOS?- A nadie parece intrigar que de la
manigua surjan unas organizaciones que solo tienen vocero y que rivalizan con
las establecidas en la lucha contra la corrupción. Incluso, son más osadas,
pues no se quedan en la simple denuncia, y llegan hasta el sometimiento. Los casos
se multiplican, los expedientes se acumulan, sin que se conozcan resultados. Ni
siquiera el destino final de esa papelería. Lo justo fuera conocer los fulanos:
su hoja de vida, sus servicios a la sociedad, la pureza de sus actuaciones, el
alcance de sus propósitos. Los justicieros no pueden darse por generación
espontánea, como ciertos procesos químicos. La denuncia, la persecución o el
sometimiento deben ser algo más que una nota de prensa, y mi correo se llena a
diario de querellas judiciales sin que se adelanten las calidades. No se
reacciona ante el fenómeno, pues cualquier crítica se vería como defensa, y
nadie quiere sufrir pisotones en baile ajeno. Sin embargo, y de eso no debe
haber dudas, esa ligereza va a producir un resultado: que la lucha contra la
corrupción se convierta en un relajo...
NADA
DE NADA.- El expediente contra Félix Bautista
será archivado de manera definitiva por decisión de una jueza y el de Amable
Aristy Castro por fallo de la Suprema Corte de Justicia. Nadie quería a Aristy Castro
preso, pero sí a Bautista. Pues ni uno ni otro. De la magistrada Esther Agelán
Casasnova se refieren situaciones que antes no importaban, pero sí ahora cuando
libera al senador de San Juan de la Maguana. Del más alto tribunal nadie dirá
nada. Y los seguidores de uno y otro les sacarán la lengua al procurador
Francisco Domínguez Brito, y las sentencias serán tenidas como derrota.
¿Derrota de qué, de su candidatura o de su cruzada contra la corrupción? Ese es
el punto, esa es la cuestión. No basta con agarrar la liza. Ésta siempre se le
va al pescador. Y ni siquiera el morbo se preocupa. Ahora vale el sometimiento
de Guillermo Moreno contra Leonel Fernández, y si Bautista se salvó de una,
¿por qué no de las demás? Decían que a Aristy Castro lo perseguían porque había
adelantado apoyo a una posible candidatura de Fernández. Si perdonan a los
acólitos ¿qué se puede esperar del principal?...


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