La situación del Presidente y las aspiraciones de Leonel en 2016


NO HAY QUE DISCUTIR.-  La discusión luce tonta, y los peledeístas que llevan tres períodos de corrido en el poder, no pueden dejarse engañar o caer en situación de delirio. ¿Quién necesita liderazgo? ¿Un presidente de la República en ejercicio, como Danilo Medina; o un  presidente de partido, como Leonel Fernández? Ni siquiera es un asunto de mezquindad. La circunstancia se impone y decide. Si Fernández quiere ser candidato en el 2016, esa calidad no le es imprescindible, pues nadie recuerda que fuera líder en 1996, incluso en el 2004, y ganó ambas elecciones. Entonces eran Joaquín Balaguer, Juan Bosch y José Francisco Peña Gómez. Igual, el hecho de que sea perseguido políticamente por un aspirante como Guillermo Moreno o un movimiento como Participación Ciudadana, no lo hace reo. Y mucho menos condenado. Y en el caso hipotético de que lo fuera, tampoco su ascendiente sobre las masas del partido o núcleos de nación, lo salvaría. Si todo se hace ajustado al debido proceso de ley. Así que hay miedos que no se explican o condiciones que no valen por sí mismas...

RESULTADO DE PODER.- El liderazgo en un partido, y en circunstancia que quien lo ejerce se encuentra fuera del poder, no sirve más que para trastornar y crear dificultades al mandatario de turno. Leonel Fernández fue clave en la pasada campaña electoral, de eso no hay dudas, y realmente ayudó a ganar a Danilo Medina. Pero no tanto porque fuera líder del PLD, sino porque era en ese momento Presidente de la República. De lo que se quejó la oposición no fue de su carisma, sino de los inmensos recursos que aportó y que nadie (con su cabeza bien puesta) niega que fueran decisivos. Pasar factura ahora, o forzar para que se compartan los escenarios, no tiene sentido. El poder no es mecánico, el poder es dialéctico.  Medina es la contradicción de Fernández, pero no porque lo quiera, sino porque la realidad de la nueva administración la impone. Se gobierna desde el Palacio Nacional, y no desde la Casa Presidencial del PLD, o desde la Fundación Global Democracia y Desarrollo. Además, si el estilo es el hombre, El Hombre debe ser el líder. A Fernández, pues, que se las arregle como pueda en su nueva situación...

PEOR QUE IMPOSIBLE.- Los núcleos que se organizan alrededor de Leonel Fernández procuran lo imposible: que le reserven la candidatura del 2016, sin atender circunstancia y mucho menos los avatares propios de la lucha política. En ocasión de 1996 podía hablarse de aspiración, e incluso legítima, y por igual en el 2004, pues existía la brecha. En el 2008 no puede hablarse en iguales términos, pues si no abusó, por lo menos fue evidente que cogió piedra para el más chiquito. En el 2012 se hizo el intento, y si no se logró el cometido fue porque ñsimplementeñ  no quedaban piedras. Y el chiquito ya no lo era tanto. No desafiaba, pero sí confiaba, en que la pava ya no pondría. Sabía lo que se movía, y era consciente de que fuerzas internas, y otras gestadas fuera del partido, eran  suficientes para cambiar o mudar el nidal. Lo de entonces se mantiene, pues la política puede ser juego, pero nunca relajo. Para la rifa falta mucho, y no luce que Fernández haya comprado todos los números y el premio desde ya le corresponda. Lo de 2016 no sería aspiración, sino pura ambición... 

SI QUEDA ALGO.-  Habrá que ver de aquí al 2016 qué fastos quedan pendientes, de manera que Leonel Fernández se mantenga políticamente activo en las plazas. Se sabe del sesquicentenario de La Restauración, pues el bicentenario de Matías Ramón Mella  será en el mismo 2016. No obstante, se hace cuesta arriba de que un partido como el PLD, de inspiración marxista, haya devenido en inmovilista, en negador absoluto de la dialéctica, y que sus dirigentes --todos a unañ hayan renunciado a su legítima vocación personal de poder. Que hayan hecho lo que nunca. Esto es, meter todas las aspiraciones en un freezer tan grande como la República, para que se congelen, y solo Fernández pueda pretender la candidatura. El plan luce hasta desvergonzado, pues no se cuida ni la forma. Aunque falta ver, ya que el tiempo es enemigo de lo seguro, y hay peledeístas que empiezan a sacar cabeza, o hacer cálculos. Por ejemplo, el ministro de Economía Temístocles Montás, quien se cansó de ser correcaminos y decidió presentar batalla. Por lo menos sacó una cuenta en Twitter, y dicen que no por moda...



Por ORLANDO GIL
El autor es periodista y productor televisión




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