NUEVA YORK (14 Mayo 2014).- Ciento diez años: esa es
la edad del metro de Nueva York. Como en los seres humanos, la vejez de una red
ferroviaria viene con problemas: retrasos, interrupciones de servicio,
incendios y hasta descarrilamientos, como el ocurrido días atrás en Queens, y
en el que 19 personas resultaron heridas.
Es por ello que expertos y funcionarios coinciden en
señalar que este supercentenario sistema, concebido para transportar a una
población mucho menor que la actual, necesita una profunda —y urgente—
renovación.
Las demoras, provocadas fundamentalmente por fallas
mecánicas derivadas de la antigüedad del material rodante, aumentaron 35% desde
2011, según un reporte de la Campaña por los Usuarios del Transporte Público
(Straphangers Campaign). La línea F, en la que se produjo el descarrilamiento,
es la que más retrasos tuvo.
"Este es un síntoma claro del deterioro del
servicio", dijo Gene Russianoff, representante de la organización.
Aunque las causas del accidente aún están siendo
investigadas, las inspecciones preliminares detectaron una rotura en uno de los
rieles del túnel de Queens Boulevard, en donde se produjo el descarrilamiento.
Solo en ese sector, la Autoridad de Transporte Metropolitano
(MTA) identificó 205 roturas de rieles entre 2005 y 2012.
Después del verano, la MTA debe presentar un plan
quinquenal de inversiones que incluya la renovación y mantenimiento de
infraestructura y equipamiento, así como nuevos proyectos.
Para el período 2015-2019 se necesitarían US$26,600
millones, dice la agencia. De esa suma, US$16,200 millones deben ser destinados a
renovaciones y reparaciones de material.
Una de las inversiones claves para garantizar la
seguridad de los viajeros es la continuación del programa de sustitución de
vías. El objetivo es reemplazar 230 millas antes de 2034, lo que implica
cambiar aproximadamente 57 millas cada cinco años.
Lo que se busca es pasar del actual sistema de
atornillado de rieles a otro llamado de sujeción continua, en el que los rieles
están soldados entre sí. Esto previene roturas y disminuye considerablemente la
vibración de los vagones.
El sector de vías que recorre Queens
Boulevard—empleado por una cantidad considerable de la población latina de la
ciudad—sería de los primeros a ser renovados.
Y esto es solo el comienzo de un largo camino.
Por
JUAN MATOSSIAN/Edlp


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