BERLÍN (11 Junio 2014).- Tras la entrada de Uli
Hoeness en prisión, el fútbol alemán y especialmente el Bayern de Múnich
afrontan su siguiente escándalo. A su llegada a un hotel de cinco estrellas de
Sao paulo, el domingo por la noche, Franz Beckenbauer recibió la noticia:
estaba siendo objeto de duras acusaciones por presuntos sobornos en la elección
de Qatar como sede del Mundial 2022 y debía dar explicaciones a la FIFA.
El diario británico Sunday Times ha tenido acceso a
documentos que comprueban los pagos realizados por un ex director de FIFA a
comisionados africanos para que votaran por Qatar como sede del mundial y el
diario alemán Die Welt ha ligado el nombre de Beckenbauer con de estos
sobornos. A raíz de estas informaciones la FIFA está planteándose abrir al
legendario ex jugador alemán, pero antes querían escucharle, por lo que fue
convocado por el Comité Ejecutivo a una sala de conferencias del hotel, a donde
llegó escoltado por cinco guardaespaldas con trajes hechos a medida.
Beckenbauer, que hoy tiene 68 años, fue uno de los
22 miembro de ese mismo Comité Ejecutivo que votó aquellas dos decisiones
polémicas, hasta la primavera de 2011, cuando en un movimiento de enroque se
reintegró a tiempo completo y como miembro honorario de la directiva del
Bayern. Para entonces, el fiscal estadounidense Michaer Garciá había cruzado el
Atlántico ya en varias ocasiones para realizar interrogatorios en los que quedó
bastante claro que la colaboración de Beckenbauer con la investigación se
limitaría a lo estrictamente necesario. En dos ocasiones, incluso, se negó a
responder en persona las preguntas del fiscal, lo que tuvo como consecuencia
que el norirlandés Jim Boyce, vicepresidente de la FIFA, pidiese que la
comisión ética sancione a quienes no colaboren adecuadamente.
La respuesta de Beckenbauer a estas acusaciones no
ha sido satisfactoria para la organización. Concretamente, ha explicado que no
respondió estaban formuladas en un inglés jurídico que no entendía y porque
tampoco accedió traducirlas al alemán como él solicitaba. En las últimas horas,
Beckenbauer ha realizado declaraciones a varios medios alemanes en las que
afirma que no tiene "nada que ocultar" y recuerda que ya no es
miembro del comité ejecutivo, sino que solo mantiene una vinculación con la
FIFA en calidad de asesor.
En su favor alega que en varias ocasiones expresó
públicamente sus recelosa a la candidatura de Qatar, por la cuestión climática,
así como que propuso que se trasladase el Mundial al invierno, pero los hechos
son que en 2009 y 2011, fue invitado a viajar al emirato por el ex funcionario
Mohamed Bin Hamman, que posteriormente fue inhabilitado de por vida por
corrupción, y que desde hace años Beckenbauer mantiene una estrecha vinculación
con la "Russian GasSociety" de Gazprom, para la que realizó trabajos
de embajador en 2012 y elegida como sede del Mundial de 2018.

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