MADRID (11 Junio 2014).- El Congreso de los
Diputados ha ratificado por 299 votos a favor, 19 en contra y 23 abstenciones,
la ley orgánica de Abdicación del Rey Juan Carlos I [lea el texto en PDF].
Al término del debate parlamentario y tras quedar
rechazadas las cinco enmiendas de devolución presentadas por diferentes grupos,
los diputados han procedido a votar por llamamiento de forma individual, en pie
y de viva voz. El texto pasará ahora al Senado, que procederá a su tramitación,
también en lectura única y por el procedimiento de urgencia, el próximo martes
17 de junio.
La Cámara se ha pronunciado por abrumadora mayoría
dando luz verde a la decisión del Monarca en un trámite que, tal y como destacó
el líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, no debería caber más
posibilidades que las de votar sí puesto que no cabe imaginar a unas Cortes
negándole al Rey su derecho a decir adiós.
La votación, pública y de viva voz, se ha producido
tras un debate sin réplicas en el que cada uno de los portavoces parlamentarios
ha expresado su opinión y su posición política en relación con un proceso -el
de abdicación de la Corona que da paso a un nuevo Rey-, en el que se han
confrontado dos sensibilidades: los que apuestan por mantener la monarquía
parlamentaria como forma del estado siguiendo al pie de la letra lo aprobado
mayoritariamente por los españoles en 1978, y los que consideran que este es el
momento apropiado para, 35 años después, preguntar a los españoles por el
modelo que prefieren abriendo así la posibilidad a un cambio en favor de una
república.
PP, PSOE, UPyD, Foro Asturias y UPN han garantizado
con sus diputados la ratificación de la abdicación. Sus portavoces han
insistido en la idea de que hoy no era el día de suscitar un debate sobre
monarquía o república, sino simplemente de dar vía libre al deseo de Juan
Carlos I y con ello abrir la puerta a la proclamación de Felipe VI.
En cualquier caso, los matices entre unos y otros,
no han faltado. La mayoría, excepto el Gobierno y el PP, han puesto en suerte
la necesidad de empezar a planear una reforma constitucional que sirva de base
para regenerar la democracia.
La Izquierda Plural y las formaciones minoritarias
del Grupo Mixto han apostado abiertamente por aprovechar la ocasión y consultar
al pueblo la forma de Estado que prefiere. El argumento principal ha sido el de
que la inmensa mayoría de los españoles, por edad, no pudieron votar la
Constitución, y el sistema monárquico que establecía y que, han recalcado, vino
impuesto por decisión del dictador Franco.
Por su parte, los nacionalistas de CiU y PNV, han
optado por la abstención dejando claro que su voto, como ha precisado Josep
Antoni Duran Lleida, no debe interpretarse ni contra la institución monárquica,
ni contra la persona del Rey, sino contra un Estado que, ha recalcado, no
entiende a Cataluña y con el que ya no hay lazos de confianza. Los
nacionalistas vascos se han abstenido porque aseguran no sentirse concernidos
por el actual marco constitucional.

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