SIDNEY, Australia (18 Octubre 2014).- De la resaca
nació el baile, la diversión empieza ahora, con el confeti en el suelo.
Desapareció la presión para Marc Márquez tras levantar su segundo título de
MotoGP, huyeron los nervios que primero deglutió y luego abiertamente admitió,
y regresó aquella superioridad suya tan incuestionable. También la más amplia
sonrisa. No había sido el mejor durante los entrenamientos libres en Phillip
Island, no se adapta el rápido trazado de curvas enlazadas a su Honda, pero
apareció este sábado en la clasificación y dominó sin concesiones hasta llevarse
su duodécima pole de la temporada, registro histórico.
Sólo dos pilotos, Mick Doohan en 1997 y Casey Stoner
en 2011, habían controlado tantas sesiones cronometradas en una misma
temporada, los dos presentes en el circuito australiano para glosar las virtudes
del nuevo rey del motociclismo. No queda otra. "Márquez es espectacular,
sigo el campeonato por él, me divierte muchísimo", decía el más veterano,
con el récord de victorias en un curso (12) también en riesgo (11 suma el ya
campeón). "Ha sido una temporada increíble para Marc, con todas esas
carreras ganadas consecutivamente. No hay nada que decir, ha dominado
completamente", admitía por su parte el piloto local.
Mientras, Márquez recordaba a su manera, tras
aceptarse adaptado a los nuevos neumáticos Bridgestone, que entre tanta alegría
(1'28.408, su tiempo) mantiene una cruda cuenta pendiente. Sobre este asfalto
hace una temporada, jugándose un cierre glorioso para su debut, se equivocó
junto a todo su equipo y vivió el momento más crudo del año. En una carrera
extraña, con la obligación de entrar en boxes al ecuador a cambiar de moto, él
lo hizo una vuelta más tarde de lo permitido y fue directamente descalificado
abriendo así la batalla que mantenía con Jorge Lorenzo, vencedor aquel día.
Lorenzo,
de nuevo rival
Precisamente el líder de Yamaha se volvió a mostrar
este sábado el más peligroso adversario situándose en primera fila para la
carrera del domingo (07:00 horas, Movistar TV). Con Cal Crutchlow (1'28.642)
esta vez en el papel de piloto de Ducati invitado, el español (1'28.650)
refrendó las buenas sensaciones dejadas en los libres y de nuevo luchará por la
victoria, que sería su tercera consecutiva. En un estado de forma opuesto al de
principios de temporada, no se baja del podio desde Assen y es el más claro
candidato al subcampeonato pese a situarse ahora cuarto en la clasificación a
tres puntos de los otros dos opositores.
El primero de ellos, Dani Pedrosa, está viviendo uno
de los fines de semanas más extraños de su carrera. El jueves su ingeniero de
pista, al que intentó sustituir hace unos meses, Mike Leitner, le comunicó que
no seguiría a su lado la temporada próxima y luego en los entrenamientos
posteriores no logró colocarse entre los diez primeros. Tuvo que ganarse un
puesto en la Q1 y en la Q2 incluso llegó a situarse en tiempos de pole aunque
acabó en segundo fila, con el quinto mejor tiempo (1'28.675). El segundo,
Valentino Rossi, volvió a quedarse en la tercera (1'28.956), octavo,
confirmando su infortunio en las clasificaciones.
Rabat
debe ganar y esperar
Aunque este fin de semana, más que ningún otro, la
acción no estará sólo en MotoGP. Faltando aún dos Grandes Premios, en Moto2
Tito Rabat está en disposición de proclamarse campeón del mundo después de
dominar todas las sesiones de entrenamientos, incluida la clasificatoria. Logró
su novena pole de la temporada por delante de Johann Zarco y su compañero y
rival por el título, Mika Kallio, quedándose cerca de cuadrar los números. Para
cantar el alirón, Rabat debe ganar en el circuito australiano y esperar que el
finlandés, ahora a 38 puntos en la clasificación, no termine en el podio.
No podrá lograr similar alegría en Moto3 su amigo
Álex Márquez aunque podría quedarse bastante cerca. Saliendo también desde la
primera posición de la parrilla buscará distanciar aún más en el Mundial al
local Jack Miller, ahora a 25 puntos, que partirá octavo y a su compañero en el
equipo Estrella Galicia, Álex Rins, a 37 puntos, que empezará justo a su lado.
Llega en gran forma el hermano menor del campeón de MotoGP, tras encadenar tres
segundos puestos y vencer en Japón, aunque le pondrá las cosas difíciles Rins,
más irregular, que ya venció en este trazado el curso pasado.


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