NUEVA YORK (14 Enero 2015).- - En las últimas
semanas, pudo verse repetidamente por televisión la imagen de los líderes de
los cinco principales sindicatos policiales luego de reunirse con el alcalde
Bill de Blasio o el comisionado William Bratton: un grupo de hombres blancos
que rondan los cincuenta años.
Esa imagen contrasta dramáticamente con la actual
composición del NYPD, un mosaico cada vez más multi-étnico en el que
afroamericanos, hispanos y asiáticos constituyen la mayoría.
Con 9,186 hombres y mujeres en la fuerza —26 % del
total de 35,000 uniformados— los latinos son hoy la minoría más grande del
NYPD. Dentro de este grupo, a su vez, los dominicanos son mayoría.
El teniente
Ángel Fermín, quien preside la Asociación de Oficiales Dominicanos (NYDO),
explica que muchos policías hispanos se ven obligados a elegir entre subir de
rango o postularse para ser elegido a una posición sindical. “Ser candidato
implica lanzarse a una campaña política” y dejar por un tiempo en la nevera las
ambiciones profesionales, explicó Fermín.
El primer escalón de una carrera sindical es la de
delegado de cuartel. “Siempre animamos a que nuestros oficiales latinos se
conviertan en delegados. Luego pueden continuar subiendo posiciones dentro del
sindicato, como Oficial de Condados y, eventualment, como miembro de la junta
ejecutiva”, dijo a El Diario Dennis González, presidente de la Hispanic Society
del NYPD, la asociación más grande de latinos en la Fuerza.
El problema es que los delegados deben permanecer al
mínimo cinco años en su cargo antes de ascender en el escalafón policial, lo
cual desalienta a muchos latinos para hacerse sindicalistas.
Antes de ocupar su actual cargo, por ejemplo, Fermín
fue miembro de la junta ejecutiva de la Asociación Benevolente de Sargentos
(SBA), pero debió renunciar cuando ascendió a teniente. “El presidente del
sindicato, Ed Mullins, me pidió que esperara porque era un gran candidato para
reemplazarlo al frente del sindicato cuando él se retirara, pero en ese momento
decidí privilegiar mi carrera profesional y ascender a teniente”, agregó.
Mullins—cuyo apellido materno es López—, coincidió con Fermín en una entrevista
por separado. “Hemos tenido muchos miembros latinos pero se han ido cuando han
sido promovidos”, dijo.
De los cinco sindicatos, la SBA, la Asociación
Benevolente de Patrulleros (PBA) y la de capitanes (CEA), son las únicas con
miembros latinos en cargos electos (La SBA sería otra, si consideráramos latino
a Mullins).
En el PBA, hay un puertorriqueño entre sus tres
principales ejecutivos: Joseph Alejandro, quien funge como tesorero.
Roy Ritcher, presidente del sindicato de capitanes
(CEA), señaló por medio de un email que dos de los cinco miembros de su junta
son latinos, sin especificar nombres.
A pesar de esta subrepresentación en los cargos
directivos, el voto de los uniformados hispanos es decisivo para elegir a los
líderes sindicales, dice González, quien espera que aquellos se animen cada vez
más a competir. "Si los latinos no se involucran no van a tener la
oportunidad de entrar en las juntas de los sindicatos”, concluyó.
Por
MARLENE PERALTA/Edlp


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