JUAN MARICHAL, MIEMBRO DE COOPERSTOWN siente vergüenza de peloteros que usan esteroides
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SANTO DOMINGO, República Dominicana (13 Abril
2015).- Juan Marichal confesó sentirse avergonzado de los jóvenes dominicanos
que utilizan esteroides para obtener mejores resultados en el béisbol nacional
e internacional.
“Yo me avergüenzo de esos muchachos que llegan a
Grandes Ligas y creen que para ser buenos tienen que inyectarse sustancias
prohibidas y es realmente una pena que esto pase, cuando la mayoría de esos
jugadores son, en un 90%, dominicanos”, confesó Marichal.
Las declaraciones fueron ofrecidas durante una
entrevista realizada por David Collado para el programa Emprendedores que se
trasmite todos los sábados a las ocho de la noche por Color Visión y que tiene
como fin incentivar a los jóvenes dominicanos a que con esfuerzo, sacrificio y
persistencia pueden destacarse y alcanzar sus metas en la vida.
El inmortal del beisbol aseguró que la falta de
educación es el motor principal que lleva a esos jóvenes a utilizar este tipo
de sustancias y les instó a trabajar y prepararse para no ver los esteroides
como una plataforma para ser mejores.
“Entiendo que muchos de ellos recurren a este tipo
de acciones por falta de educación porque en nuestra época nosotros no tuvimos
que usar nada para llegar donde llegamos.
Ellos deben de saber que todo atleta que se prepara,
que trabaja y lucha por alcanzar un objetivo no tiene que incurrir en nada
prohibido para pegarle más fuerte a una bola, que no hay necesidad de
sobresalir a base de la trampa o usando sustancias que no son legales.
Ellos saben que esas son cosas que no se pueden
hacer y que aunque se utilizó en algún momento hoy en día está prohibido, por
lo que deben ajustarse a lo legal y asimilar que esas son sustancias que no se
necesitan para ser un buen jugador”, enfatizó.
Al preguntarle cómo pudo lograr mantener el
equilibrio entre la fama con su llegada al Salón de la Fama de Cooperstown y
los demás reconocimientos que recibió a lo largo de su carrera dijo que la
receta estuvo en pensar que detrás de su nombre había un país que representaba.
“Supe mantener los pies en la tierra porque siempre,
desde que salí de mi país nunca me olvidé de que había una cantidad de personas
siguiendo la carrera de Juan Marichal y por ello tenía y quería hacer todo lo
posible para no defraudarlos”, subrayó el pelotero estrella.
Marichal habló además, en exclusivo para el programa
Emprendedores, temas relacionados a su trayectoria, sobre su vida personal, de
cómo pasó de su pueblo natal, Laguna Verde, a firmar en las Grandes Ligas, lo
que vivió al llegar a Estados Unidos en una época donde el racismo era campante
y su posterior acogida en Cooperstown. También conversó sobre las situaciones
precarias que tuvo que atravesar siendo muy joven, sobre su familia y sobre sus
proyectos. La entrevista fue trasmitida el pasado sábado.
Marichal: “Yo solo quería ser pelotero”
Entre las preguntas que los espectadores
pudieron ver, están las siguientes:
¿Cómo
eran las condiciones económicas de su familia y por ende de usted?
Eran muy precarias. Mi padre falleció cuando yo
tenía apenas tres años y mi madre, Natividad Sánchez, crió cuatro hijos ella
sola porque no volvió a casarse. En mi casa no había dinero pero nunca faltó la
comida, siempre había mucha porque heredamos una tierra donde sembrábamos de
todo. Recuerdo que casi siempre, los sábados, ella decía “hoy vamos a comer en
la finca” y lo único que había que llevar ara sal y manteca porque en esa finca
lo teníamos todo.
¿En
algún momento, en su niñez, usted imaginó que saliendo de Laguna Verde a ser un
inmortal del béisbol?
No, nunca lo pensé. En aquella época, en los campos
como Laguna Verde, no había llegado la televisión y los juegos se escuchaban en
un radio pequeño. Yo sólo quería ser pelotero para ser miembro del equipo
nacional que representaba al país en playas extranjeras como lo hacían los
dominicanos El Gallo Martínez o Juan Sánchez. Nunca pensé en participar en la
pelota profesional o en las Grandes Ligas porque no conocía sobre ella, ni
siquiera sabía lo que era Cooperstown. Todo eso lo fui aprendiendo a través de
los años mientras jugaba en las Ligas Menores, que en la medida de mis éxitos,
al final de cada temporada, me movían de una liga a otra e iba escalando a otra
liga más alta. Ya cuando llegué a clase A, en el 1958, todos mis compañeros me
decía que tenía muchas posibilidades de llegar a Grandes Ligas y a partir de
ahí conocí ese terreno y las ventajas que tenía un jugador que llegaba a ese
nivel.
En
los años previos a entrar a Grandes Ligas, existía mucho racismo en los Estados
Unidos, sobre todo para los latinos. ¿Fue víctima de ese racismo?
Si, en grande. Llegué por primera vez a Estados
Unidos en el 1958 a la localidad de Stanford, Florida junto con un grupo de
dominicanos, cubanos, puertorriqueños y venezolanos. Inmediatamente noté que
había grupos divididos entre los latinos de piel clara, que podían juntarse con
los blancos americanos y los latinos de piel oscura que se juntaban con los
negros americanos. Cuando me pregunté el por qué, ya que en mi país yo no conocía
eso, me explicaron que allá las cosas eran distintas. La única vez que
estábamos juntos era en el club house y en el terreno de juego, después todo lo
demás debíamos hacerlo por separado. No podíamos ni comer con ellos en el mismo
salón, debíamos hacerlo aparte”.


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