BARCELONA (26 Abril 2015).- El japonés Kei Nishikori
se proclamó por segundo año consecutivo campeón del Trofeo Conde de Godó tras
derrotar al español Pablo Andújar, por un doble 6-4, en una hora y 34 minutos
de partido.
Un 'break' en el último juego de cada set le sirvió
al número 5 del mundo para retener la corona del abierto barcelonés, ante un
Andújar que volvió a hacer un partido notable, como ayer ante David Ferrer,
pero al que le faltó el acierto que tuvo su rival en los momentos decisivos del
choque.
El guión de la final escribió dos sets prácticamente
calcados. En ambos, el manchego se adelantó rompiendo el saque de su adversario
y los dos acabaron del mismo modo: con un segundo 'break' de Nishikori cuando
mejor estaba jugando el español.
En el primer set, a la rotura inicial de Andújar
respondió el de Shimane recuperando el 'break' en blanco, pero el manchego,
número 66 del ránking mundial, no se arrugó.
Como en la semifinal contra Ferrer, no se dejó
dominar desde el fondo de la pista, rompiendo el ritmo a su rival con alguna
dejada, atacando con su revés paralelo y subiendo a la red a la menor ocasión.
Mantuvo el pulso con Nishikori hasta el 5-4, pero
entonces perdió su servicio tras jugar una bola de rotura de forma muy
conservadora que el japonés no perdonó.
Sin embargo, Andújar no acusó en absoluto la pérdida
de esa primera manga. Amenazaba lluvia en la pista central, pero el conquense,
valenciano de adopción, no tenía intención de que el partido acabase pronto.
Se adelantó 2-0 en el marcador y salvó dos bolas de
rotura en el cuarto juego que el público jaleó, pero no pudo hacer lo mismo en
el octavo. Nishikori volvía a ponerse 5-4 arriba y Andújar a jugársela con su
saque.
Esta vez la tensión fue mayor, porque perderlo
significaba entregar el título. A Andújar se le debió pasar por la cabeza ese
detalle, porque cometería una doble falta, con 30-30, que le daría bola de
partido a su rival.
Nishikori, mucho más habituado a este tipo de
situaciones -jugaba la decimoquinta final de su carrera mientras que Andújar se
estrenaba en una última ronda de un Open 500- no perdonó.
Un resto ganador sobre el segundo saque del español
daba la victoria al de Shimane y su segundo título en Barcelona, más celebrado
por Nishikori que el del año pasado ante el colombiano Santiago Giraldo, quizá
porque había sido más difícil que el de 2014 y además porque era el de su
confirmación.
"Estoy muy contento", dijo Nishikori en
español al público que abarrotaba la pista central del RCT Barcelona, antes de
convocarlo, ya en inglés, para la próxima edición del Godó: "Éste es el
torneo que mejor he jugado este año. Me siento muy cómodo aquí y espero veros
el año que viene".
Pese a la derrota, Andújar se mostraba más que
satisfecho por haber hecho final en Barcelona y lo agradeció, especialmente a
sus nuevos técnicos, Albert Portas y Toni Martínez.
Tampoco se olvidó de felicitar a su rival -"por
el gran partido y el gran torneo que has hecho y porque siempre estás
progresando", le dijo- y de adelantar su presencia en la capital catalana
el próximo año.
"Aquí siempre hacéis que me sienta como en
casa. Espero repetir el año que viene y, si ya gano, será la hostia",
sentenció tras recoger el trofeo de subcampeón.


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