MADRID (3 Abril 2015).- Decir adiós a Pedro del
Hierro es como sumergirte en un mal sueño. Porque resulta difícil que en una
misma persona se den la mano talento, duende artístico, afán innovador y, sobre
todo, corazón entrañable a partes iguales. Y duele más aún decirle adiós cuando
es precisamente ese corazón, tan lleno de cariño, el que le jugó la mala pasada
de retirarle de la primera línea de la moda y el que hoy se lo lleva para
siempre.
Mi carrera profesional como comunicadora no se
entiende sin Pedro del Hierro. Tuve la suerte de trabajar en la firma como
directora de comunicación durante cinco años y, después, ser embajadora de la
marca, lo que me ha permitido lucir sus diseños en algunos de los momentos más
importantes de mi vida. Y si bien es cierto que mientras llevé la comunicación
de Pedro del Hierro él ya no estaba en activo, la vida me deparó el privilegio
de compartir con él los preparativos del homenaje que se le rindió con motivo
de su retirada, en el año 2011.
Aquello me permitió conocer su casa, repasar su
archivo, revivir sus anécdotas, acercarme a su manera de entender la moda como
arte. Era lógico: su padre era pintor y él, más que diseñador, era un artista
en toda regla, que hizo del diseño arquitectónico su seña de identidad y que se
inspiró constantemente en la pintura, en la escultura e incluso en la ópera.
Pedro rompió moldes: fue el primer diseñador español
que conjugó alta costura y 'prêt-à-porter' y el primero también en contar con
'córners' propios en grandes almacenes, siguiendo la estela del francés Pierre
Cardin.
Aquel homenaje en el Museo del Traje puso de
manifiesto su infinito talento, ejemplificado en veinticinco soberbios diseños
'vintage', diez de ellos retratados en diez fotografías de Sylvia Polakov a
mujeres emblema de su firma, entre las que tuve la suerte de encontrarme.
'Color, belleza y tiempo' era el título de aquella
muestra. Y precisamente eso era lo que simbolizará Pedro para siempre: el color
de la elegancia, la belleza de las líneas arquitectónicas, el tiempo de lo
eterno.
Por
MARÍA DE LEÓN CASTILLEJO
La autora es actualmente embajadora de la firma
Pedro del Hierro.


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