NUEVA YORK (25 Noviembre 2015).- José Ortiz, un joven de 19 años
proveniente de El Bronx, está trabajando en un juego, en aplicaciones,
ganándose la vida mientras estudia. Aprendió solo a programar y a modelar en
3D, aunque tuvo un secreto: el apoyo de la organización The Knowledge House.
“Honestamente, creo que sin ellos estaría todavía en mi casa, buscando un
trabajo de tiempo parcial en McDonald’s o Burger King”, dijo Ortiz. “Estaría
perdiendo mi tiempo, haciendo algo que realmente no quería hacer”.
Ortiz no sólo tomó los cursos de programación que
ofrece The Knowledge House, sino que, en ese lugar, encontró un espacio para
aprender, y para conocer gente que lo ha llevado a empezar sus primeros
trabajos y proyectos. Ahí testableció contacto con Miguel Sánchez, creador de
la compañía Mass Ideation, para quien está trabajando, y a Jerelyn Rodríguez,
una hija de dominicanos que fundó The Knowledge House.
“Estando en terreno y conversando sobre tecnología
con la gente, me di cuenta de que aquí había una gran oportunidad para crecer”,
comentó Rodríguez, cofundadora y CEO de la organización, con tan sólo 26 años.
Realizando trabajo comunitario y en campañas políticas, se dio entendió que la
programación podía dar estas oportunidades. “Al final del día, lo que todo el
mundo me decía es que querían más trabajo”.
Ya han ayudado a más de 300 personas que han pasado
por sus talleres, en los que se enseña programación, creación de sitios web e
incluso nuevas tecnologías como impresión en 3D y realidad aumentada. Pero no
sólo se quedan en herramientas técnicas, sino que también se dan lecciones de
emprendimiento, marketing y redes sociales. “Ellos no solamente pueden producir
tecnología utilizable, sino que además la pueden monetarizar, y, si es que eso
es lo que escogen, pueden aprender a cómo ser empleados independientes y cómo
dar trabajo a otros”, comentó Rodríguez.
En The Knowledge House apuntan a jóvenes de 16 a 24
años de bajos ingresos, gente que está aún en la escuela o en sus primeros años
de universidad. Muchos de sus alumnos reciben ayuda estatal y varios provienen
del sistema de cuidado tutelar. “Para ellos muchas veces es difícil encontrar
un trabajo, pero creemos que la tecnología es un camino alternativo para
ellos”, explicó la cofundadora de la organización, quien además agregó que los
participantes logran sueldos mucho más altos en el sector tecnológico.
Pero no sólo trabajan con jóvenes. Han comenzado a
entregar talleres de alfabetización digital para padres y adultos. “Cuando
aprenden, se sienten más empoderados y comienzan a compartir sus conocimientos”,
dijo Rodríguez. Sin embargo, también se han encontrado con muchos jóvenes que
necesitan aprender a usar computadores: la mayoría de ellos tienen celulares
inteligentes, pero en sus casas no hay laptops y es con éstos donde se pueden
hacer la mayoría de los trabajos relacionados con programación.
Hoy, la organización no sólo está en El Bronx, donde
partió y aún tiene su sede, sino que realiza cursos en todos los condados,
excepto Brooklyn. Y están, constantemente, pensando en nuevas posibilidades,
una de ellas comenzar a hacer programas en español algo que, a pesar de que
existen muchas iniciativas similares en Nueva York, aún nadie ha hecho. Esto,
dice Rodríguez, se relaciona especialmente con sus orígenes latinos.
“Mis antecedentes, no sólo en términos de mi raza
sino también en términos del trabajo comunitario, me han ayudado a entender la
importancia de crear proyectos pensando en las necesidades de la gente”,
explicó.
Y esta actitud también los ha ayudado a apoyar a
todos los niveles, no sólo a gente que sabe algo de computación. “Este es un
lugar perfecto para los principiantes. Aquí se puede comenzar a construir tus
herramientas y aprender por tu cuenta también mientras tanto”, comentó Ortiz.
Por
JUAN PABLO GARNHAM


No hay comentarios.: