Como de costumbre, llegué a aquel bar
y me senté en el mismo lugar,
en la butaca de la esquina,
donde, entre tragos y silencio,
suelo conversar con tu ausencia.
Escuchando "Ese tipo soy yo" de Roberto Carlos,
y sin decir una palabra,
le digo al oído que te diga
lo mucho que te extraño.
Y ya un tanto preso por el alcohol,
la mesera a mi se asoma
Y preguntó con sutileza,
¿Qué le pasa a mi buen mozo?,
¿Qué provoca esa nostalgia?,
¿Qué atormenta su cabeza?.
Al mirar su cara y ver su rostro,
en su sonrisa vi la tuya,
en sus ojos, tu mirada,
Nada pasa mi anfitriona.
A veces la vida es dura.
Solo doy consuelo al corazón,
y me pregunto igual que Arjona
¿”Por qué es tan cruel el amor”?.
Con Dios siempre, a sus pies.
Por LEONARDO CABRERA DIAZ

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