Los daños a la salud que hacen los estupefacientes está a la vista de todos. Convierten las personas en guiñapos.
Los casos cada día suman más y más.
Empero los consumidores se hacen los desentendidos.
Las aceras y parques del país son las muestras más
fehacientes de los daños en las personas.
Son convertidos en bagazos.
Son vistos durmiendo hasta el mediodía en aceras y
parques, sin importar los efectos del incandescente sol.
Pero allá ellos… ni a uno ni otro se les pone un arma
en la cabeza para que consuma.
Allá ellos…allá ellos.
Por RAMÓN
GONZÁLEZ


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