El secretario de Estado Marco Rubio desestima las reformas anunciadas por el régimen cubano: “Tienen que poner a gente nueva a cargo”
WASHINGTON (18 Marzo 2026).- El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, descalificó el martes las últimas reformas económicas anunciadas por el Gobierno cubano y dejó claro que, a su juicio, el problema de la Isla no se resuelve con ajustes parciales ni con aperturas limitadas. “Cuba tiene una economía que no funciona dentro de un sistema político y gubernamental incapaz de corregirla. Por tanto, tienen que hacer cambios drásticos”, afirmó Rubio.
Las declaraciones fueron hechas a la prensa desde el
Despacho Oval, durante una comparecencia junto a Donald Trump, el
vicepresidente J. D. Vance y el primer ministro irlandés, Micheál Martin. El
secretario de Estado añadió: “Esa revolución ni siquiera es una revolución. Lo
que tienen ha sobrevivido gracias a los subsidios de la Unión Soviética y
[luego] de Venezuela. Ya no reciben subsidios, así que están en serios
problemas”.
Trump, por su parte, no desarrolló en ese intercambio
una tesis acabada sobre Cuba, pero sí introdujo una frase que apunta al otro
soporte histórico del régimen cubano. “La relación que tenemos con Venezuela
está siendo, diría yo, casi increíble”, comentó el presidente.
“Lo
que anunciaron ayer no es lo suficientemente drástico; no va a resolver el
problema”
Un día antes, el régimen de La Habana había anunciado
nuevas disposiciones para permitir que cubanos residentes en el exterior, bajo
determinadas categorías migratorias, puedan participar en empresas privadas en
la Isla, incluso como propietarios, y abrir cuentas bancarias en divisas en
bancos cubanos. Para Washington, sin embargo, esa apertura no altera el núcleo
del problema: el sistema sigue siendo incapaz de sostenerse sin auxilio externo
y la dirigencia actual, según Rubio, no sabe cómo sacarlo del colapso.
El jefe de la diplomacia estadounidense fue más allá:
“Lo que anunciaron ayer no es lo suficientemente drástico; no va a resolver el
problema”. Rubio no se limitó a decir que las reformas eran insuficientes, sino
que presentó a la cúpula del poder como un obstáculo en sí mismo: “Los que están
a cargo no saben cómo solucionarlo. Así que tienen que poner a gente nueva a
cargo. Eso es lo que pienso”.
A ese endurecimiento del discurso se suma otra señal
revelada este martes por The New York Times, según la cual Washington habría
condicionado un eventual acuerdo con Cuba a la salida de Miguel Díaz-Canel. De
acuerdo con ese reporte, funcionarios estadounidenses trasladaron a
negociadores cubanos que el mandatario debería dimitir, aunque sin exigir por
ahora cambios inmediatos en el resto de la estructura del poder.
“Tienen
importantes decisiones que tomar allá”
Las palabras de Rubio llegaron en el peor contexto
posible para La Habana. Cuba sigue este martes intentando recuperarse de otro
colapso del sistema eléctrico nacional, el tercero en apenas cuatro meses, una
secuencia que ha terminado por convertir la excepcionalidad en rutina.
El Ministerio de Energía y Minas informó de una
“desconexión completa” del sistema, mientras las autoridades trataban de
restablecer el servicio por fragmentos, con microsistemas y el arranque gradual
de algunas plantas termoeléctricas.
Ante la posibilidad de flexibilizar las sanciones que
Washington mantiene sobre Cuba, el secretario de Estado subrayó que cualquier
alivio seguirá condicionado a un cambio político en la Isla, dado que el embargo
está codificado por ley.
A pesar del colapso económico, de los apagones y de las
duras declaraciones hechas desde el Despacho Oval, en la Isla no se percibe
ninguna señal de apertura política real. Al contrario, continúan la represión
de las protestas, la persecución de las voces disidentes y la vigilancia sobre
periodistas, activistas y opositores. Marco Rubio lanzó la pelota sobre la
cancha cubana: “Tienen importantes decisiones que tomar allá”.


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