Papa León XIV en la misa en Saurimo: “Cristo escucha el clamor de los pueblos”
ANGOLA (20 Abril 2026).- En la tercera jornada del Papa en Angola, el Pontífice ha celebrado la eucaristía en presencia de unos 60 mil fieles en Saurimo, donde llegó por la mañana procedente de Luanda. Antes de la misa visitó un centro de ancianos. En la homilía, León XIV aseguró que toda forma de opresión, violencia, explotación y mentira niega la resurrección de Cristo, don supremo de nuestra libertad.
“Hoy vemos que muchos deseos de la gente son
frustrados por los violentos, explotados por los prepotentes y engañados por la
riqueza. Cuando la injusticia corrompe los corazones, el pan de todos se
convierte en posesión de unos pocos”. Pero, ante estos males, “Cristo escucha el
clamor de los pueblos y renueva nuestra historia; de cada caída nos levanta, en
cada sufrimiento nos consuela y en la misión nos alienta”.
Son palabras del Papa León XIV en la homilía de la
misa celebrada este lunes 20 de abril en Saurimo, en su tercer día en Angola. A
primera hora de la mañana, el Santo Padre voló desde Luanda hasta Saurimo,
ciudad conocida por las minas de diamantes. La primera visita del día fue a una
casa de acogida para ancianos. Después se trasladó al lugar de la santa misa,
pasando por la catedral de Nuestra Señora de la Asunción, donde el Santo Padre
realizó un momento de oración y adoración al Santísimo. A la explanada llegó en
papamóvil, desde dónde saludó a todas las personas que esperaban con alegría su
llegada.
El
riesgo de sustituir la fe por un comercio supersticioso
Ante los miles fieles presentes, unos 40 mil en la
explanada y unos 20 mil en las áreas inmediatamente circundantes, el Pontífice
reflexionó sobre el pasaje evangélico de día en el que la multitud “ve a Jesús
como un instrumento para lograr algo más, como un proveedor de servicios”. Esto
ocurre -advirtió el Pontífice- cuando la fe auténtica se sustituye por un
comercio supersticioso, en el cual Dios se convierte en un ídolo al que sólo se
recurre cuando y mientras nos conviene. Y advirtió que incluso los dones más
hermosos del Señor pueden convertirse en “una exigencia, un premio o un
chantaje, y son malinterpretados precisamente por quienes los reciben”. A
propósito, aseguró que este relato evangélico nos hace comprender “que existen
motivos equivocados para buscar a Cristo, sobre todo cuando se le considera un
gurú o un amuleto de la suerte”.
No
hemos venido al mundo para convertirnos en esclavos
La actitud de Jesús hacia nosotros es muy diferente.
“Él no rechaza esta búsqueda insincera, sino que anima a la conversión. No
aleja a la multitud, sino que invita a todos a examinar lo que late en nuestro
corazón”, subrayó el Papa. Y prosiguió recordando que Jesús no nos da un
alimento que perece, “sino un pan que hace que no perezcamos, porque es
alimento de vida eterna”. El Obispo de Roma recordó también que “no hemos
venido al mundo para morir” ni “para convertirnos en esclavos ni de la
corrupción de la carne, ni de la del alma”. Al respecto, el Santo Padre aseveró
que “toda forma de opresión, violencia, explotación y mentira niega la
resurrección de Cristo, don supremo de nuestra libertad.” Y este triunfo sobre el mal y sobre la muerte
- añadió - no ocurre sólo al final de los días, sino en la historia de cada
día. Para acoger este don, es necesario creer “en aquel que Él ha enviado”.
El
camino de Dios nunca falla
“Es el Señor quien traza el camino para este recorrido, no nuestras urgencias ni las modas del momento”, subrayó. Y retomó las palabras de su predecesor san Juan Pablo II en la exhortación apostólica Ecclesia in Africa en las que afirmaba que, al seguir a Jesús, el camino eclesial es siempre un “Sínodo de la resurrección y de la esperanza”. Invitó a los presentes a seguir en esa dirección: “con el Evangelio en el corazón, tendrán valor ante las dificultades y las decepciones; el camino que Dios ha abierto para nosotros nunca falla”. Cristo mismo - añadió el Papa León XIV - da orientación y fuerza al camino, un camino que queremos aprender a vivir cada vez más como debe ser, es decir, sinodal.
En esta misma línea, en la homilía el Pontífice
recordó que al compartir la Eucaristía “estamos llamados a servir a nuestro
pueblo con una dedicación que levanta de toda caída, que reconstruye lo que la
violencia destruye y comparte con alegría los lazos fraternos”.
Camino
de esperanza, de reconciliación y de paz
Finalmente, el Papa aseguró que el testimonio de los
mártires y de los santos “nos alienta y nos impulsa a un camino de esperanza,
de reconciliación y de paz”, a lo largo del cual “el don de Dios se convierte
en el compromiso del hombre en la familia, en la comunidad cristiana y en la
sociedad civil”. Recorriéndolo juntos, a la luz del Evangelio, la Iglesia en
Angola “crece según esa fecundidad espiritual que comienza en la Eucaristía y
continúa en el cuidado integral de cada persona y de todo el pueblo”, subrayó
León XIV. Y concluyó afirmando que la vitalidad de las vocaciones que se
experimenta en este país “es signo de la correspondencia al don del Señor,
siempre abundante para quien lo acoge con corazón puro”.
Saludo
final y agradecimiento al pueblo de Angola
Al finalizar la eucaristía, el Pontífice dirigió unas
palabras de gratitud a todos los presentes: “Agradezco a los obispos, y con
ellos a los sacerdotes y a los diáconos, así como a los consagrados y a los
fieles laicos, por haber preparado mi visita. Expreso viva gratitud a las
autoridades civiles angoleñas por el gran esfuerzo organizativo”. El Papa León XIV pidió a Angola que se
mantenga fiel a sus “raíces cristianas”. Así – aseguró - podrás seguir
ofreciendo tu ayuda cada vez mejor para la construcción de la justicia y la paz
en África y en el mundo entero.
Por ROCÍO
LANCHO GARCÍA/Vatican News


No hay comentarios.: