La crisis migratoria: Marruecos y España blindan la frontera de Ceuta ante el llamamiento de un nuevo salto para mañana
MADRID, España (16 Agosto 2026).- La frontera de Ceuta vuelve a estar en alerta. Marruecos ha blindado el entorno de Fnideq (Castillejos) ante el temor de que mañana, 15 de agosto, vuelva a producirse una entrada masiva de migrantes como la del pasado 30 de julio. España también ha elevado el nivel de alerta y el tono de su respuesta. Y el Gobierno advierte de que una nueva entrada “no puede volver a producirse” y prepara un dispositivo reforzado para impedirla y acelerar la repatriación de quienes ya permanecen en la ciudad.
El dispositivo
desplegado en Fnideq (Castillejos) no deja lugar a la duda: miles de agentes y
militares, controles en las carreteras, batidas en los bosques y nuevas
barreras en el mar para impedir que quienes pretendan alcanzar la ciudad
autónoma puedan hacerlo.
En las redes sociales circulan desde hace días
llamamientos para acudir a la frontera coincidiendo con el festivo de mañana en
España. “La frontera de Ceuta estará abierta el día 15”, señalan algunos de
estos mensajes. La Guardia Civil sigue el movimiento de estas convocatorias,
aunque por ahora no está acreditado quién está detrás de ellas ni cuántas
personas podrían responder al llamamiento. Precisamente la incertidumbre sobre
su alcance ha llevado a Marruecos y España a reforzar sus dispositivos ante la
posibilidad de que el episodio del 30 de julio vuelva a repetirse.
El
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Mientras vídeos de medios digitales del país magrebí
muestran un despliegue de agentes de seguridad apoyados por militares en la
zona fronteriza, especialmente en Fnideq (Castillejos), el portal
progubernamental Le365 informa de que el Ministerio del Interior de Marruecos
ha elevado al máximo el nivel de alerta mediante un despliegue sin precedentes
que combina el control terrestre, la vigilancia de los transportes y la
instalación de severas barreras físicas en el litoral.
La vertiente más visible de este dispositivo se sitúa
en el frente marítimo de Fnideq, donde se han ejecutado trabajos técnicos de
gran envergadura. Según ha constatado sobre el terreno Le360, la estrategia
defensiva ha reforzado la valla metálica terrestre e incorporado una estructura
en el propio mar Mediterráneo compuesta por pilares de acero reforzado que se
adentran entre cinco y diez metros desde la orilla. Esta infraestructura
acuática se completa con entramados de alambre de espino y redes metálicas
destinadas a bloquear físicamente cualquier intento de los migrantes de rodear
el espigón fronterizo a nado, complementándose con decenas de metros adicionales
de malla instalados en los accesos al paso de Ceuta.
En el ámbito terrestre, las Fuerzas Auxiliares, la Gendarmería Real y la Seguridad Nacional han establecido controles en los principales ejes viarios que conectan Belyounech, Fajs Anjra, M'Diq y Tetuán. Los agentes inspeccionan autobuses y grandes taxis procedentes de distintos puntos del país para identificar a personas que puedan dirigirse hacia la frontera. El pasado martes, 11 de agosto, los servicios de seguridad interceptaron en los accesos a Tetuán dos vehículos que transportaban a migrantes en situación irregular, según informó el mismo medio. La actuación dio lugar a una investigación judicial supervisada por la Fiscalía ante la posible existencia de redes de tráfico de personas.
Al mismo tiempo, patrullas conjuntas realizan batidas
en las zonas forestales próximas a la frontera con Ceuta, habituales lugares de
acampada y refugio. Las operaciones han permitido localizar a decenas de
migrantes, principalmente de origen subsahariano, que están siendo trasladados
en autobuses hacia otras provincias del interior de Marruecos para reducir la
presión migratoria en el norte. La policía también ha detenido a varios
individuos acusados de promover en redes sociales el intento de entrada masiva.
La portavocía del Ministerio del Interior marroquí ha
recalcado que el dispositivo tiene carácter permanente y adaptable y que no se
limita a la fecha del 15 de agosto. Las autoridades han advertido además de que
aplicarán “con todo su rigor” la legislación a quienes participen en estas
acciones.
El
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España
En el lado español, el refuerzo de las fuerzas de
seguridad y del dispositivo militar en Ceuta también es evidente. Los efectivos
de Policía Nacional y Guardia Civil han pasado de unos 1.100 a alrededor de
1.600, a los que se suman unos 2.000 militares en tareas de apoyo. La Armada ha
reforzado asimismo su presencia en la zona con las fragatas Santa María y
Navarra. El dispositivo se extiende también a Melilla, donde la Guardia Civil
ha instalado una nueva barrera marítima ante la posibilidad de que la presión
migratoria se desplace hacia la otra frontera española con Marruecos.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska,
anunció ayer además el envío de 45 agentes de la Unidad de Prevención y
Reacción (UPR) para reforzar la seguridad ciudadana y de una veintena de
agentes de la Brigada Central de Extranjería y Fronteras. Estos últimos
colaborarán con la Oficina de Asilo y Refugio en la tramitación de las
solicitudes de protección internacional y en los procedimientos necesarios para
ejecutar las expulsiones de los alrededor de 5.000 migrantes que todavía
permanecen en la ciudad tras la entrada masiva del 30 de julio. Interior ha
procesado ya alrededor de medio millar de solicitudes de asilo, la mayoría
rechazadas.
El Gobierno ha elevado también el tono de su mensaje.
La ministra de Igualdad, Ana Redondo, ha asegurado este viernes que una nueva
entrada masiva “no puede volver a producirse” y ha pedido a los medios de
comunicación que informen de que las personas que llegaron a Ceuta serán
repatriadas y que, por tanto, “ese esfuerzo enorme” no servirá de nada. Redondo
ha advertido además del riesgo de que la desinformación y determinadas campañas
en redes sociales sean utilizadas para poner en peligro a personas vulnerables.
Marlaska ha insistido además en que ninguna persona
que entre irregularmente será regularizada. El Gobierno busca así acelerar la
salida de quienes todavía permanecen en Ceuta mientras prepara un dispositivo
reforzado ante la posibilidad de que mañana se produzca una nueva entrada.
El refuerzo de la seguridad se produce mientras España
y Marruecos tratan de cerrar todavía las consecuencias de la crisis del 30 de
julio y en un momento de tensión política entre ambos países por su gestión. El
ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, ha llegado a plantear la
suspensión de la aplicación del acuerdo de extradición con España, mientras
Rabat reclama una mayor colaboración para acelerar los retornos.
Pese a ello, Marlaska defendió ayer que la cooperación
con Marruecos, cuya “complicidad” calificó de “absolutamente fuera de toda
duda”, constituye uno de los elementos fundamentales para impedir que vuelva a
producirse una entrada masiva como la del pasado 30 de julio.
Por ASIER
MARTIARENA OLVEIRA/La Vanguardia


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