PONTEVEDRA (17 Octubre 2015).- El Rey emérito se
encuentra en Sanxenxo (Pontevedra) donde este sábado ha navegado por primera
vez en el nuevo Bribon del armador José Cusí, un barco clásico de 11 metros
adquirido hace aproximadamente un mes en Loviissa (Finlandia). Siete años
después, la saga de veleros patroneados por Don Juan Carlos resurge con su
decimosexto miembro.
Desde 1973, el armador catalán ha puesto en el agua
15 veleros de alta competicón y uno clásico. Si pudiera alinear toda su flota,
obtendría más de 200 metros de longitud. Don Juan Carlos ha sido patrón de la
estirpe desde el Bribón II.
El último Bribón, anteriormente llamado Ian, es una
embarcación de la clase 6mR, en auge entre los años 20 y 40 y que fue incluso
clase olímpica hasta los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952. Sólo existen unas
500 unidades en todo el planeta, de las cuales un centenar largo son
competitivas o se han mantenido respetando los originales.
Mauricio Sánchez-Bella es el armador del
"Acacia", barco gemelo del nuevo "Bribon" en el que el Rey
Don Juan Carlos compitió en Sanxenxo el pasado mes de septiembre después de
siete años apartado de la competición. Él fue junto a José Cusí y Pedro Campos
una de las personas que viajó con el monarca a Finlandia y explica por qué el
"Ian": "Se buscó un barco lo más parecido posible al ‘Acacia’, y
tanto el mío como el nuevo ‘Bribon’ son del mismo diseñador, construidos en el
mismo año y astillero".
Los dos veleros fueron diseñados por Gustaf
Estlander, uno de los arquitectos navales escandinavos más exitosos del siglo
XX. Una familia de Bilbao muy vinculada a la náutica durante generaciones, los
Allende, le encargó el «Acacia» y Estlander «hizo los planos de ambos con la
idea de quedarse con el ‘Ian’, pero al año siguiente falleció, por lo que nunca
llegó a navegarlo».
Tras ser construidos en 1929 en Gotemburgo, en el
astillero sueco Abrahamsson & Son, sus vidas se separaron: uno vino directo
a España y el otro se quedó en el norte de Europa.
"Hay gente que se cree que este barco es un
yate de recreo y no es así. Es más que competitivo. Don Juan Carlos es un
aficionado tremendo a las regatas y en estos barcos se combinan perfectamente
el competir con conservar algo que es un patrimonio cultural. Poder unir el
aspecto competitivo con mantener viva una obra de arte de la vela es una de las
cosas que más atrajo a Don Juan Carlos", explica el armador.
Este sábado en Sanxenxo se ha dado además una
circunstancia muy especial y prácticamente insólita: dos barcos gemelos en
activo, el Acacia y el Bribon se han reencontrado después de 86 años separados.
Para la ocasión, Don Juan Carlos ha compartido navegación con las tripulación
formada por Pedro Campos, Alberto Viejo, Roi Álvarez y Luis Saenz.


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