En medio de la tensión internacional generada por el conflicto en Irán y su impacto en la economía global el presidente Luis Abinader ha planteado la necesidad de que el pueblo dominicano asuma sacrificios y entre en una etapa de austeridad como respuesta a la situación actual.
La realidad es que el país ya venía enfrentando
dificultades económicas antes de este escenario internacional por lo que este
llamado a ajustes genera mayor preocupación en una población que siente cada
vez más el peso del costo de la vida y que percibe que las medidas anunciadas
podrían agravar aún más su situación.
Se supone que los gobiernos junto a sus equipos
técnicos están llamados a prever crisis y diseñar estrategias para enfrentarlas
sin trasladar toda la carga a la ciudadanía sin embargo históricamente es el
pueblo quien termina pagando las consecuencias de decisiones económicas y
políticas que muchas veces no le benefician directamente.
Resulta cuestionable que un conflicto geográficamente
distante termine teniendo un impacto tan directo en el bolsillo de los
dominicanos sobre todo cuando no existe una dependencia absoluta de recursos
como el petróleo proveniente de esa región lo que abre el debate sobre la
verdadera raíz de las alzas y las decisiones internas.
Las recientes alzas consecutivas en los combustibles
refuerzan la percepción de incongruencia en el discurso oficial ya que en años
anteriores con precios internacionales relativamente estables se mantuvieron
costos elevados lo que hoy genera desconfianza y malestar en amplios sectores
de la sociedad.
Si el país hubiese avanzado de manera decidida en
políticas de aprovechamiento de energías renovables como el sol y el viento,
así como en la promoción del uso de vehículos eléctricos la dependencia de los
combustibles fósiles sería menor y el impacto de crisis internacionales sería
menos severo.
En definitiva, la sensación que predomina es que el
llamado a la austeridad no está siendo equitativo ya que mientras se pide
sacrificio al pueblo no se perciben con la misma claridad recortes
significativos en el gasto gubernamental lo que alimenta la idea de que una vez
más el peso de la crisis recae sobre los mismos sectores de siempre.
Por JOSÉ ARMANDO TORIBIO
El autor es periodista residente en Santiago


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